lunes, 29 de octubre de 2012

Misa de Acción de Gracias Doctorado San Juan de Ávila

Baeza aclama con júbilo a San Juan de Ávila en una histórica celebración de Acción de Gracias


Desde primeras horas de la tarde los Baezanos encaminaban sus pasos hasta la S.I. Catedral de la Natividad de Nuestra Señora para participar en la Solemne Misa de Acción de Gracias con motivo de la proclamación del Papa Benedicto XVI  de San Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia Universal, para ello el Templo mayor de la Ciudad se vestía con sus mejores galas y acogía a todos los fieles e invitados
Al igual que el día 7 de Octubre en el que tuvo lugar este nombramiento en la Plaza de San Pedro del Vaticano las campanas de Baeza repicaban para anunciar la grandeza del Santo Maestro, también los cohetes evocaban en el cielo un encendido llamamiento a toda la Iglesia Universal y a esta ciudad de tan grandes y profundas raíces religiosas, la cual se siente orgullosa de ello y así lo manifiesta en sus días grandes como el de ayer

El mismo recorrido que mas de una vez haría el Santo Maestro con los niños de Baeza para evangelizar y anunciar las Sagradas Escrituras de forma cantada por sus calles fue el que emprendieron los niños de la Cofradía de San Juan de Ávila “ Las Escuelas”  en los minutos previos a la Eucaristía, los cuales ataviados con sus roquetes salían de la Capilla de San Juan Evangelista para recorrer las calles próximas al Templo Catedralicio y ser participes de este acontecimiento en el mismo, hoy las campanitas que portaban los mismos era el legado cristiano que se ha transmitido durante siglos en Baeza, antecesores evangelizados por el Doctor de la Iglesia

Ya a las 19;00 Horas, tal y como estaba previsto comenzaba la Solemnidad en una abarrotada Catedral, la celebración era presidida por el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Ramón del Hoyo López, Obispo de Jaén y el Exmo. y Rvdmo. Sr. D. Antonio Ceballos Atienza, Obispo Emérito de Cádiz  y Ceuta y concelebrada por el Excmo. Cabildo Catedral y el Clero Diocesano y local, también asistían como invitados las diferentes autoridades religiosas y civiles de la Ciudad así como la Junta de Gobierno de la Agrupación Arciprestal y representantes de las diferentes Cofradías y Hermandades de Pasión y Gloria de la Ciudad

La Coral Música Alma de Linares era la encargada de acompañar con sus cantos esta Eucaristía, en la cual el Sr. Obispo destaco la figura de San Juan de Ávila, el Santo Apóstol de Andalucía el cual no solo fue el fundador y promotor de la Universidad de Baeza sino el fundador de diversas escuelas para niños pobres de la Ciudad. San Juan de Ávila, el Santo de la nueva evangelización ha sido el personaje histórico más importante que ha pasado por las calles de la Ciudad de Baeza y esta siempre le estará muy agradecida por ello dedicándole una capilla en la S.I. Catedral en la cual se podrá venerar una reliquia el Sr. Obispo de Córdoba regalara a la Diócesis de Jaén, también esta dentro de los planes de la Comisión Diocesana y el Excmo. Cabildo Catedral encargar una imagen del mismo
Cabe destacar la participación de los Baezanos, los cuales fueron participes de una celebración histórica que quedara escrita en letras de oro en la historia de la ciudad y es que aunque el Santo Maestro naciera en Almodóvar del Campo y muriera en Montilla, sin Baeza no se podría concebir la obra de San Juan de Ávila y menos aún sin la fundación de la Universidad de Baeza la cual ha sido fundamental para que hoy este Santo sea Doctor de la Iglesia
Los actos se prolongaran no solo durante este año sino en años venideros en los cuales se pondrán en marcha diferentes actos, el próximo será el encuentro Eucarístico Diocesano que tendrá lugar en Baeza donde el Sr. Obispo volverá a presidir la celebración religiosa en la S.I. Catedral, la cual esta muy unida al Santo Maestro, el cual desde el pulpito aún existente predicara grandes Solemnidades
También a partir del mes de Noviembre la ciudad acogerá a los peregrinos que se acercaran para ser participes de la ruta avilista, la cual recorrerá los principales lugares que están ligados a la vida y obra del mismo en Baeza, relicario de San Juan de Ávila.











Texto de José García Checa, Fotos: Juan José Marín

miércoles, 24 de octubre de 2012

martes, 23 de octubre de 2012

Rueda de prensa Presentación Actos Doctorado San Juan de Ávila

En la tarde de hoy 23 de octubre a las 5 de la tarde tenía lugar la grabación del programa para la Presentación de los Actos en Baeza con motivo del Doctorado de San Juan de Ávila, dicha grabación ha tenido lugar en los estudios que 9laloma.tv tiene en la localidad.

A continuación sobre las 6,30 de la tarde ha tenido lugar la rueda de prensa convocada para los medios de Comunicación por el Obispado para la presentación oficial de los Actos con motivo del Doctorado de San Juán de Ávila. Os pasamos fotos de dichos actos y en unos días después de la retransmisión del especial del 9laloma.tv os colgaremos el vídeo del programa especial.

En dicha rueda de prensa han dado a conocer que el obispo de córdoba ha dado autorización para que venga a la Catedral de Baeza una reliquia de San Juan de Ávila y que el tapiz que el día del doctorado estaba en la plaza de san pedro de la ciudad del Vaticano en Roma vendrá a Baeza y se quedará en la Capilla de San Juan Evangelista.







sábado, 20 de octubre de 2012

Carta apostólica por la que el Papa declara a san Juan de Ávila doctor de la Iglesia.


CARTA APOSTÓLICA
San Juan de Ávila, sacerdote diocesano, 
proclamado Doctor de la Iglesia universal
BENEDICTO PP. XVI
Ad perpetuam rei memoriam.
1. Caritas Christi urget nos (2 Co 5, 14). El amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, es la clave de la experiencia personal y de la doctrina del Santo Maestro Juan de Ávila, un «predicador evangélico», anclado siempre en la Sagrada Escritura, apasionado por la verdad y referente cualificado para la «Nueva Evangelización».
La primacía de la gracia que impulsa al buen obrar, la promoción de una espiritualidad de la confianza y la llamada universal a la santidad vivida como respuesta al amor de Dios, son puntos centrales de la enseñanza de este presbítero diocesano que dedicó su vida al ejercicio de su ministerio sacerdotal.
El 4 de marzo de 1538, el Papa Pablo III expidió la Bula Altitudo Divinae Providentiae, dirigida a Juan de Ávila, autorizándole la fundación de la Universidad de Baeza (Jaén), en la que lo define como «praedicatorem insignem Verbi Dei». El 14 de marzo de 1565 Pío iv expedía una Bula confirmatoria de las facultades concedidas a dicha Universidad en 1538, en la que le califica como«Magistrum in theologia et verbi Dei praedicatorem insignem» (cf. Biatiensis Universitas, 1968). Sus contemporáneos no dudaban en llamarlo «Maestro», título con el que figura desde 1538, y el Papa Pablo VI, en la homilía de su canonización, el 31 de mayo de 1970, resaltó su figura y doctrina sacerdotal excelsa, lo propuso como modelo de predicación y de dirección de almas, lo calificó de paladín de la reforma eclesiástica y destacó su continuada influencia histórica hasta la actualidad.
2. Juan de Ávila vivió en la primera amplia mitad del siglo XVI. Nació el 6 de enero de 1499 ó 1500, en Almodóvar del Campo (Ciudad Real, diócesis de Toledo), hijo único de Alonso Ávila y de Catalina Gijón, unos padres muy cristianos y en elevada posición económica y social. A los 14 años lo llevaron a estudiar Leyes a la prestigiosa Universidad de Salamanca; pero abandonó estos estudios al concluir el cuarto curso porque, a causa de una experiencia muy profunda de conversión, decidió regresar al domicilio familiar para dedicarse a reflexionar y orar.
Con el propósito de hacerse sacerdote, en 1520 fue a estudiar Artes y Teología a la Universidad de Alcalá de Henares, abierta a las grandes escuelas teológicas del tiempo y a la corriente del humanismo renacentista. En 1526, recibió la ordenación presbiteral y celebró la primera Misa solemne en la parroquia de su pueblo y, con el propósito de marchar como misionero a las Indias, decidió repartir su cuantiosa herencia entre los más necesitados. Después, de acuerdo con el que había de ser primer Obispo de Tlaxcala, en Nueva España (México), fue a Sevilla para esperar el momento de embarcar hacia el Nuevo Mundo.
Mientras se preparaba el viaje, se dedicó a predicar en la ciudad y en las localidades cercanas. Allí se encontró con el venerable Siervo de Dios Fernando de Contreras, doctor en Alcalá y prestigioso catequista. Éste, entusiasmado por el testimonio de vida y la oratoria del joven sacerdote San Juan, consiguió que el arzobispo hispalense le hiciera desistir de su idea de ir a América para quedarse en Andalucía y permaneció en Sevilla, compartiendo casa, pobreza y vida de oración con Contreras y, a la vez que se dedicaba a la predicación y a la dirección espiritual, continuó estudios de Teología en el Colegio de Santo Tomás, donde tal vez obtuvo el título de Maestro.
Sin embargo en 1531, a causa de una predicación suya mal entendida, fue encarcelado. En la cárcel comenzó a escribir la primera versión del Audi, filia. Durante estos años recibió la gracia de penetrar con singular profundidad en el misterio del amor de Dios y el gran beneficio hecho a la humanidad por Jesucristo nuestro Redentor. En adelante será éste el eje de su vida espiritual y el tema central de su predicación.
Emitida la sentencia absolutoria en 1533, continuó predicando con notable éxito ante el pueblo y las autoridades, pero prefirió trasladarse a Córdoba, incardinándose en esta diócesis. Poco después, en 1536, le llamó para su consejo el arzobispo de Granada donde, además de continuar su obra de evangelización, completó sus estudios en esa Universidad.
Buen conocedor de su tiempo y con óptima formación académica, Juan de Ávila fue un destacado teólogo y un verdadero humanista. Propuso la creación de un Tribunal Internacional de arbitraje para evitar las guerras y fue incluso capaz de inventar y patentar algunas obras de ingeniería. Pero, viviendo muy pobremente, centró su actividad en alentar la vida cristiana de cuantos escuchaban complacidos sus sermones y le seguían por doquier. Especialmente preocupado por la educación y la instrucción de los niños y los jóvenes, sobre todo de los que se preparaban para el sacerdocio, fundó varios Colegios menores y mayores que, después de Trento, habrían de convertirse en Seminarios conciliares. Fundó asimismo la Universidad de Baeza (Jaén), destacado referente durante siglos para la cualificada formación de clérigos y seglares.
Después de recorrer Andalucía y otras regiones del centro y oeste de España predicando y orando, ya enfermo, en 1554 se retiró definitivamente a una sencilla casa en Montilla (Córdoba), donde ejerció su apostolado perfilando algunas de sus obras y a través de abundante correspondencia. El arzobispo de Granada quiso llevarlo como asesor teólogo en las dos últimas sesiones del concilio de Trento; al no poder viajar por falta de salud redactó los Memoriales que influyeron en esa reunión eclesial.
Acompañado por sus discípulos y amigos y aquejado de fortísimos dolores, con un Crucifijo entre las manos, entregó su alma al Señor en su humilde casa de Montilla en la mañana del 10 de mayo de 1569.
3. Juan de Ávila fue contemporáneo, amigo y consejero de grandes santos y uno de los maestros espirituales más prestigiosos y consultados de su tiempo.
San Ignacio de Loyola, que le tenía gran aprecio, deseó vivamente que entrara en la naciente Compañía de Jesús; no sucedió así, pero el Maestro orientó hacia ella una treintena de sus mejores discípulos. Juan Ciudad, después San Juan de Dios, fundador de la Orden Hospitalaria, se convirtió escuchando al Santo Maestro y desde entonces se acogió a su guía espiritual. El muy noble San Francisco de Borja, otro gran convertido por mediación del Padre Ávila, que llegó a ser Prepósito general de la Compañía de Jesús. Santo Tomás de Villanueva, arzobispo de Valencia, difundió en sus diócesis y por todo el Levante español su método catequístico. Otros conocidos suyos fueron San Pedro de Alcántara, provincial de los Franciscanos y reformador de la Orden; San Juan de Ribera, obispo de Badajoz, que le pidió predicadores para renovar su diócesis y, arzobispo de Valencia después, tenía en su biblioteca un manuscrito con 82 sermones suyos; Teresa de Jesús, hoy Doctora de la Iglesia, que padeció grandes trabajos hasta que pudo hacer llegar al Maestro el manuscrito de su Vida; San Juan de la Cruz, también Doctor de la Iglesia, que conectó con sus discípulos de Baeza y le facilitaron la reforma del Carmelo masculino; el Beato Bartolomé de los Mártires, que por amigos comunes conoció su vida y santidad y algunos más que reconocieron la autoridad moral y espiritual del Maestro.
4. Aunque el «Padre Maestro Ávila» fue, ante todo, un predicador, no dejó de hacer magistral uso de su pluma para exponer sus enseñanzas. Es más, su influjo y memoria posterior, hasta nuestros días, están estrechamente vinculados no sólo con el testimonio de su persona y de su vida, sino con sus escritos, tan distintos entre sí.
Su obra principal, el Audi, filia, un clásico de la espiritualidad, es el tratado más sistemático, amplio y completo, cuya edición definitiva preparó su autor en los últimos años de vida. El Catecismo oDoctrina cristiana, única obra que hizo imprimir en vida (1554), es una síntesis pedagógica, para niños y mayores, de los contenidos de la fe. El Tratado del amor de Dios, una joya literaria y de contenido, refleja con qué profundidad le fue dado penetrar en el misterio de Cristo, el Verbo encarnado y redentor. El Tratado sobre el sacerdocio es un breve compendio que se completa con las pláticas, sermones e incluso cartas. Cuenta también con otros escritos menores, que consisten en orientaciones o Avisos para la vida espiritual. Los Tratados de Reforma están relacionados con el concilio de Trento y con los sínodos provinciales que lo aplicaron, y apuntan muy certeramente a la renovación personal y eclesial. Los Sermones y Pláticas, igual que el Epistolario, son escritos que abarcan todo el arco litúrgico y la amplia cronología de su ministerio sacerdotal. Los comentarios bíblicos —de la Carta a los Gálatas a la Primera carta de Juan y otros— son exposiciones sistemáticas de notable profundidad bíblica y de gran valor pastoral.
Todas estas obras ofrecen contenidos muy profundos, presentan un evidente enfoque pedagógico en el uso de imágenes y ejemplos y dejan entrever las circunstancias sociológicas y eclesiales del momento. El tono es de suma confianza en el amor de Dios, llamando a la persona a la perfección de la caridad. Su lenguaje es el castellano clásico y sobrio de su tierra manchega de origen, mezclado a veces con la imaginación y el calor meridional, ambiente en que transcurrió la mayor parte de su vida apostólica.
Atento a captar lo que el Espíritu inspiraba a la Iglesia en una época compleja y convulsa de cambios culturales, de variadas corrientes humanísticas, de búsqueda de nuevas vías de espiritualidad, clarificó criterios y conceptos.
5. En sus enseñanzas el Maestro Juan de Ávila aludía constantemente al bautismo y a la redención para impulsar a la santidad, y explicaba que la vida espiritual cristiana, que es participación en la vida trinitaria, parte de la fe en Dios Amor, se basa en la bondad y misericordia divina expresada en los méritos de Cristo y está toda ella movida por el Espíritu; es decir, por el amor a Dios y a los hermanos. «Ensanche vuestra merced su pequeño corazón en aquella inmensidad de amor con que el Padre nos dio a su Hijo, y con Él nos dio a sí mismo, y al Espíritu Santo y todas las cosas» (Carta 160), escribe. Y también: «Vuestros prójimos son cosa que a Jesucristo toca» (Ib. 62), por esto, «la prueba del perfecto amor de nuestro Señor es el perfecto amor del prójimo» (Ib. 103). Manifiesta también gran aprecio a las cosas creadas, ordenándolas en la perspectiva del amor.
Al ser templos de la Trinidad, alienta en nosotros la misma vida de Dios y el corazón se va unificando, como proceso de unión con Dios y con los hermanos. El camino del corazón es camino de sencillez, de bondad, de amor, de actitud filial. Esta vida según el Espíritu es marcadamente eclesial, en el sentido de expresar el desposorio de Cristo con su Iglesia, tema central del Audi, filia. Y es también mariana: la configuración con Cristo, bajo la acción del Espíritu Santo, es un proceso de virtudes y dones que mira a María como modelo y como madre. La dimensión misionera de la espiritualidad, como derivación de la dimensión eclesial y mariana, es evidente en los escritos del Maestro Ávila, que invita al celo apostólico a partir de la contemplación y de una mayor entrega a la santidad. Aconseja tener devoción a los santos, porque nos manifiestan a todos «un grande Amigo, que es Dios, el cual nos tiene presos los corazones en su amor [...] y Él nos manda que tengamos otros muchos amigos, que son sus santos» (Carta 222).
6. Si el Maestro Ávila es pionero en afirmar la llamada universal a la santidad, resulta también un eslabón imprescindible en el proceso histórico de sistematización de la doctrina sobre el sacerdocio. A lo largo de los siglos sus escritos han sido fuente de inspiración para la espiritualidad sacerdotal y se le puede considerar como el promotor del movimiento místico entre los presbíteros seculares. Su influencia se detecta en muchos autores espirituales posteriores.
La afirmación central del Maestro Ávila es que los sacerdotes, «en la misa nos ponemos en el altar en persona de Cristo a hacer el oficio del mismo Redentor» (Carta 157), y que actuar in persona Christi supone encarnar, con humildad, el amor paterno y materno de Dios. Todo ello requiere unas condiciones de vida, como son frecuentar la Palabra y la Eucaristía, tener espíritu de pobreza, ir al púlpito «templado», es decir, habiéndose preparado con el estudio y con la oración, y amar a la Iglesia, porque es esposa de Jesucristo.
La búsqueda y creación de medios para mejor formar a los aspirantes al sacerdocio, la exigencia de mayor santidad del clero y la necesaria reforma en la vida eclesial constituyen la preocupación más honda y continuada del Santo Maestro. La santidad del clero es imprescindible para reformar a la Iglesia. Se imponía, pues, la selección y la adecuada formación de los que aspiraban al sacerdocio. Como solución propuso crear seminarios y llegó a insinuar la conveniencia de un colegio especial para que se preparasen en el estudio de la Sagrada Escritura. Estas propuestas alcanzaron a toda la Iglesia.
Por su parte, la fundación de la universidad de Baeza, en la que puso todo su interés y entusiasmo, constituyó una de sus aspiraciones más logradas, porque llegó a proporcionar una óptima formación inicial y continuada a los clérigos, teniendo muy en cuenta el estudio de la llamada «teología positiva» con orientación pastoral, y dio origen a una escuela sacerdotal que prosperó durante siglos.
7. Dada su indudable y creciente fama de santidad, la Causa de beatificación y canonización del Maestro Juan de Ávila se inició en la archidiócesis de Toledo, en 1623. Se interrogó pronto a los testigos en Almodóvar del Campo y Montilla, lugares del nacimiento y muerte del Siervo de Dios, y en Córdoba, Granada, Jaén, Baeza y Andújar. Pero por diversos problemas la Causa quedó interrumpida hasta 1731, en que el arzobispo de Toledo envió a Roma los procesos informativos ya realizados. Por decreto de 3 de abril de 1742 el Papa Benedicto XIV aprobó los escritos y elogió la doctrina del Maestro Ávila, y el 8 de febrero de 1759 Clemente XIII declaró que había ejercitado las virtudes en grado heroico. La beatificación tuvo lugar, por el Papa León XIII, el 6 de abril de 1894 y la canonización, por el Papa Pablo VI, el 31 de mayo de 1970. Dada la relevancia de su figura sacerdotal, en 1946 Pío XII lo nombró Patrono del clero secular de España.
El título de «Maestro» con el que durante su vida, y a lo largo de los siglos, ha sido conocido San Juan de Ávila motivó que a raíz de su canonización se planteara la posibilidad del Doctorado. Así, a instancias del cardenal Don Benjamín de Arriba y Castro, arzobispo de Tarragona, la Asamblea Plenaria de la Conferencia Epsicopal Española (julio 1970) acordó solicitar a la Santa Sede su declaración de Doctor de la Iglesia Universal. Siguieron numerosas instancias, particularmente con motivo del XXV Aniversario de su Canonización (1995) y del v Centenario de su nacimiento (1999).
La declaración de Doctor de la Iglesia Universal de un santo supone el reconocimiento de un carisma de sabiduría conferido por el Espíritu Santo para bien de la Iglesia y comprobado por la influencia benéfica de su enseñanza en el pueblo de Dios, hechos bien evidentes en la persona y en la obra de San Juan de Ávila. Éste fue solicitado muy frecuentemente por sus contemporáneos como Maestro de teología, discernidor de espíritus y director espiritual. A él acudieron en búsqueda de ayuda y orientación grandes santos y reconocidos pecadores, sabios e ignorantes, pobres y ricos, y a su fama de consejero se unió tanto su activa intervención en destacadas conversiones como su cotidiana acción para mejorar la vida de fe y la comprensión del mensaje cristiano de cuantos acudían solícitos a escuchar su enseñanza. También los obispos y religiosos doctos y bien preparados se dirigieron a él como consejero, predicador y teólogo, ejerciendo notable influencia en quienes lo trataron y en los ambientes que frecuentó.
8. El Maestro Ávila no ejerció como profesor en las Universidades, aunque sí fue organizador y primer Rector de la Universidad de Baeza. No explicó teología en una cátedra, pero sí dio lecciones de Sagrada Escritura a seglares, religiosos y clérigos.
No elaboró nunca una síntesis sistemática de su enseñanza teológica, pero su teología es orante y sapiencial. En el Memorial ii al concilio de Trento da dos razones para vincular la teología y la oración: la santidad de la ciencia teológica y el provecho y edificación de la Iglesia. Como verdadero humanista y buen conocedor de la realidad, la suya es también una teología cercana a la vida, que responde a las cuestiones planteadas en el momento y lo hace de modo didáctico y comprensible.
La enseñanza de Juan de Ávila destaca por su excelencia y precisión y por su extensión y profundidad, fruto de un estudio metódico, de contemplación y por medio de una profunda experiencia de las realidades sobrenaturales. Además su rico epistolario bien pronto contó con traducciones italianas, francesas e inglesas.
Es muy de notar su profundo conocimiento de la Biblia, que él deseaba ver en manos de todos, por lo que no dudó en explicarla tanto en su predicación cotidiana como ofreciendo lecciones sobre determinados Libros sagrados. Solía cotejar las versiones y analizar los sentidos literal y espiritual; conocía los comentarios patrísticos más importantes y estaba convencido de que para recibir adecuadamente la revelación era necesario el estudio y la oración, y que se penetrara en su sentido con ayuda de la tradición y del magisterio. Del Antiguo Testamento cita sobre todo los Salmos, Isaías y el Cantar de los cantares. Del Nuevo, el apóstol Juan y San Pablo que es, sin duda, el más recurrido. «Copia fiel de San Pablo», lo llamó el Papa Pablo VI en la bula de su canonización.
9. La doctrina del Maestro Juan de Ávila posee, sin duda, un mensaje seguro y duradero, y es capaz de contribuir a confirmar y profundizar el depósito de la fe, iluminando incluso nuevas prospectivas doctrinales y de vida. Atendiendo al magisterio pontificio, resulta evidente su actualidad, lo cual prueba que su eminens doctrina constituye un verdadero carisma, don del Espíritu Santo a la Iglesia de ayer y de hoy.
La primacía de Cristo y de la gracia que, en términos de amor de Dios, atraviesa toda la enseñanza del Maestro Ávila, es una de las dimensiones subrayadas tanto por la teología como por la espiritualidad actual, de lo cual se derivan consecuencias también para la pastoral, tal como Nos hemos subrayado en la encíclica Deus caritas estLa confianza, basada en la afirmación y la experiencia del amor de Dios y de la bondad y misericordia divinas, ha sido propuesta también en el reciente magisterio pontificio, como en la encíclica Dives in misericordia y en la exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in Europaque es una verdadera proclamación del Evangelio de la esperanza, como también hemos pretendido en la encíclica Spe salviY cuando en la carta apostólica Ubicumque et sempercon la que acabamos de instituir el Pontificio Consejo para promover la Nueva Evangelización, decimos: «Para proclamar de modo fecundo la Palabra del Evangelio se requiere ante todo hacer una experiencia profunda de Dios», emerge la figura serena y humilde de este «predicador evangélico» cuya eminente doctrina es de plena actualidad.
10. En 2002, la Conferencia Epsicopal Española tuvo noticia de que el Studio riassuntivo sull’eminente dottrina ravvisata nelle opere di San Giovanni d’Avila, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, concluía de modo netamente afirmativo, y en 2003 un buen número de Sres. Cardenales, Arzobispos y Obispos, Presidentes de Conferencias Episcopales, Superiores Generales de Institutos de vida consagrada, Responsables de Asociaciones y Movimientos eclesiales, Universidades y otras instituciones, y personas particulares significativas, se unieron a la súplica de la Conferencia Episcopal Española por medio de Cartas Postulatorias que manifestaban al Papa Juan Pablo II el interés y la oportunidad del Doctorado de San Juan de Ávila.
Retornado el expediente a la Congregación de las Causas de los Santos y nombrado un Relator para esta Causa, fue necesario elaborar la correspondiente Positio. Concluido este trabajo, el Presidente y el Secretario de la Conferencia Episcopal Española junto con el Presidente de la JuntaPro Doctorado y la Postuladora de la Causa firmaron, el 10 de diciembre de 2009, la definitiva Súplica (Supplex libellus) del Doctorado para el Maestro Juan de Ávila. El 18 de diciembre de 2010 tuvo lugar el Congreso Peculiar de Consultores Teólogos de dicha Congregación, en orden al Doctorado del Santo Maestro. Los votos fueron afirmativos. El 3 de mayo de 2011, la Sesión Plenaria de Cardenales y Obispos miembros de la Congregación decidió, con voto también unánimemente afirmativo, proponernos la declaración de San Juan de Ávila, si así lo deseábamos, como Doctor de la Iglesia universal. El día 20 de agosto de 2011, en Madrid, durante la Jornada Mundial de la Juventud, anunciamos al Pueblo de Dios que, «declararé próximamente a San Juan de Ávila, presbítero, Doctor de la Iglesia niversal». Y el día 27 de mayo de 2012, domingo de Pentecostés, tuvimos el gozo de decir en la Plaza de San Pedro del Vaticano a la multitud de peregrinos de todo el mundo allí reunidos: «El Espíritu que ha hablado por medio de los profetas,con los dones de la sabiduría y de la ciencia continúa inspirando mujeres y hombres que se empeñan en la búsqueda de la verdad, proponiendo vías originales de conocimiento y de profundización del misterio de Dios, del hombre y del mundo. En este contexto tengo la alegría de anunciarles que el próximo 7 de octubre, en el inicio de la Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, proclamaré a san Juan de Ávila y a santa Hildegarda de Bingen, doctores de la Iglesia universal [...] La santidad de la vida y la profundidad de la doctrina los vuelve perennemente actuales: la gracia del Espíritu Santo, de hecho los proyectó en esa experiencia de penetrante comprensión de la revelación divina y diálogo inteligente con el mundo, que constituyen el horizonte permanente de la vida y de la acción de la Iglesia. Sobre todo, a la luz del proyecto de una nueva evangelización a la cual será dedicada la mencionada Asamblea del Sínodo de los Obispos, y en la vigilia del Año de la Fe, estas dos figuras de santos y doctores serán de gran importancia y actualidad».
Por lo tanto hoy, con la ayuda de Dios y la aprobación de toda la Iglesia, esto se ha realizado. En la plaza de San Pedro, en presencia de muchos cardenales y prelados de la Curia Romana y de la Iglesia católica, confirmando lo que se ha realizado y satisfaciendo con gran gusto los deseos de los suplicantes, durante el sacrificio Eucarístico hemos pronunciado estas palabras:
«Nosotros, acogiendo el deseo de muchos hermanos en el episcopado y de muchos fieles del mundo entero, tras haber tenido el parecer de la Congregación para las Causas de los Santos, tras haber reflexionado largamente y habiendo llegado a un pleno y seguro convencimiento, con la plenitud de la autoridad apostólica declaramos a san Juan de Ávila, sacerdote diocesano, y santa Hildegarda de Bingen, monja profesa de la Orden de San Benito, Doctores de la Iglesia universal, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo».
Esto decretamos y ordenamos, estableciendo que esta carta sea y permanezca siempre cierta, válida y eficaz, y que surta y obtenga sus efectos plenos e íntegros; y así convenientemente se juzgue y se defina; y sea vano y sin fundamento cuanto al respecto diversamente intente nadie con cualquier autoridad, conscientemente o por ignorancia.
Dado en Roma, en San Pedro, con el sello del Pescador, el 7 de octubre de 2012, año octavo de Nuestro Pontificado.
BENEDICTO PP. XVI

viernes, 19 de octubre de 2012

Baeza en Roma

Columna de Opinión del Diario VIVA JAÉN - 19 DE OCTUBRE DE 2012
Francisco Juan Martínez Rojas

El pasado 7 de octubre, el Papa Benedicto XVI abrió en Roma la XIII Asamblea General del Sínodo de los Obispos con una solemne Eucaristía celebrada en la plaza de San Pedro, ante la imponente fachada de la basílica vaticana, que diseñó a principios del s. XVII el arquitecto Carlo Maderno. Precisamente de uno de los balcones de la fachada de la basílica dedicada al Príncipe de los Apóstoles colgó en la referida ceremonia un enorme tapiz que representaba a San Juan de Ávila. Y es que, como creo que es sabido de sobra, en el transcurso de la mencionada Eucaristía, el Papa Benedicto XVI declaró a San Juan de Ávila Doctor de la Iglesia, recibiendo a la vez el mismo honor Santa Hildegarda de Bingen, religiosa benedictina alemana que vivió en el s. XII. El Apóstol de Andalucía se convertía así en el cuarto Doctor de la Iglesia español, ampliando la tríada formada precedentemente por San Isidoro de Sevilla, Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz. 

El cuadro que centra el tapiz del doctorado de San Juan de Ávila es obra del pintor italiano Tonino Conti, actualmente residente en Santander. Presenta una luminosa y sonriente figura del nuevo Doctor de la Iglesia con algunos de los atributos clásicos de la muy abundante iconografía avilista: el crucifijo, el libro(la Biblia), la pluma, el bonete de doctor sobre la mesa y su escudo con la leyenda en latín “Jesús Hombre Salvador”. Formando un marco espacial que envuelve a la figura del nuevo santo, el artista ha representado la torre de la catedral de Baeza y la fuente de Santa María, situada en la homónima plaza, frente al templo catedralicio baezano. Siguiendo sin duda las indicaciones de la postuladora del doctorado de Ávila, Encarnación González, Tonino Conti ha querido evocar la fundación pedagógica más sobresaliente del Santo Maestro: la universidad de Baeza. Fundada por bula de Pablo III en 1538, el Estudio General de la Santísima Trinidad sufrió una remodelación radical en 1542 gracias a la impronta docente que le imprimió Juan de Ávila, para que fuese un centro educativo del clero donde los futuros sacerdotes se formasen con el mismo espíritu reformista que el cardenal Cisneros quiso para la universidad de Alcalá de Henares. Desde esa fecha hasta su extinción en 1824, la universidad de Baeza mantuvo fiel el legado avilista, transmitiéndolo de generación en generación. 

Almodóvar del Campo fue la cuna de Juan de Ávila; Granada y Sevilla, testigos privilegiados de su labor evangelizadora; Montilla, venerado sepulcro donde se custodian sus restos. Pero los afanes pedagógicos del nuevo Doctor de la Iglesia, que unieron de modo acabado humanismo renacentista y tradición cristiana, encontraron su mejor plasmación en Baeza, en su universidad, que irradió su benéfica influencia más allá de los límites del antiguo reino de Jaén. Por ello, la inclusión de la torre de la seo baezana y la fuente de Santa María en el tapiz del doctorado de San Juan de Ávila es un reconocimiento a la validez de la herencia avilista en tierras del Santo Reino, que lejos de ser algo simplemente del pasado, debe espolear la conciencia del Jaén de hoy para reconocer, como hizo San Juan de Ávila en el s. XVI, las potencialidades de las gentes de esta tierra.



jueves, 18 de octubre de 2012

Para conocer y profundizar en san Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia



Para conocer y profundizar en san Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia universal. EDICE, 2012.
Con estos materiales, insistentemente solicitados, intentamos dar respuesta a quienes desean disponer de algunos recursos para dar a conocer la figura o profundizar en la persona, trayectoria vital, escritos y alcance universal del nuevo doctor de la Iglesia san Juan de Ávila.
Hemos diversificado estos materiales en función de los diferentes destinatarios a quienes van dirigidos. Su forma, en cuadernillos independientes, además de facilitar el uso, permite tratar cada uno con la metodología específica, adaptada a la edad para la que se han sido pensados. No obstante, como los recursos que se presentan en los tres clásicos niveles -niños, jóvenes y adultos- son muy variados, se pueden intercambiar, si se considera conveniente.
En estos fascículos encontrarán narraciones, explicaciones, fragmentos de escritos de san Juan de Ávila, testimonios de sus contemporáneos y posteriores, alusiones explícitas al doctorado, sugerencias para la reflexión personal y para el diálogo en grupo, etc. Su contenido está abierto a diversos modos de utilización, surgidos de la iniciativa personal o de quien orienta el trabajo.
Ofrecemos también dos amplias sugerencias para la oración personal o comunitaria, tomando como base escritos o indicaciones del Santo Maestro. Consideramos conveniente relacionar el estudio con la oración, pues lo aprendido ayudará a la reflexión orante, y orar facilitará su comprensión.
Nos hemos atrevido a reducir tanto la colosal figura de san Juan de Ávila pensando que trabajar estos materiales será la introducción para entrar de lleno y con mayor profundidad en la persona y en el mensaje de este gran Doctor para la nueva evangelización.

martes, 16 de octubre de 2012

Cartas Pastoral del Obispo de Jaén San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia



  1. Fue un buen cristiano, sacerdote y hombre de Dios. Recorrió estas tierras de Jaén, especialmente de Baeza, y fue declarado DOCTOR DE LA IGLESIA UNIVERSAL por Su Santidad Benedicto XVI, el pasado día 7 de octubre, en la Plaza de San Pedro de Roma.
      En varias ocasiones había solicitado esta Iglesia particular tal reconocimiento ante el Papa. Lo deseábamos todos y, por ello, en aquella mañana aun tan próxima, sentíamos una profunda emoción al poder contemplar su figura destacada en el tapiz fijado en la fachada principal de la Basílica de San Pedro.
     Nos llevamos “una grata sorpresa” poder contemplar, junto al Maestro Ávila, la figura de la esbelta torre de la Catedral de Baeza. La Diócesis de Jaén ha solicitado hacerse cargo del tapiz y no creo exista dificultades mayores para ello. Deseamos muchos que así sea.
     2. Ahora es el momento de dar gracias a Dios y a nuestra Madre la Iglesia por este reconocimiento. De acuerdo con el Consejo episcopal diocesano se ha fijado la fecha para ello del próximo día 28 de octubre. Se celebrará una Misa de acción de gracias en la Catedral de Baeza, a lassiete de la tarde.
     Se ha tenido presente, al fijar este horario, sobre todo a los sacerdotes con el fin de que puedan unirse a esta celebración y hacerlo en el mismo Templo en que el nuevo Doctor de la Iglesia tantas veces debió orar, predicar y celebrar, como él decía: la actualización del sacrificio de Cristo.
     3. Este doctorado del Patrono del clero secular español, en el pórtico del Año de la Fe, es una gracia especial y estímulo para continuar sus pasos y acercarnos a sus escritos.
     Decía en uno de sus Sermones: Tomad las armas de la fe (cf. Ef 6,11), porque el que se arma con la fe viva que aquí dice San Pablo, está fuerte para resistir, porque lo que en su corazón tiene de las cosas espirituales y eternas le hace menospreciar todo lo de acá y tener en poco cualquier trabajo que por alcanzar aquellas les viene” (Sermón 9)
     San Juan de Ávila es también un cualificado referente para la Nueva Evangelización. El nuevo Doctor ha sido reconocido como tal por su eminens doctrina, de la que fue maestro y testigo y supo transmitir de modo sencillo y convincente. El estilo sólido y audaz, que caracteriza su anuncio del Evangelio, es todo un ejemplo a seguir en la Nueva Evangelización también de nuestros tiempos.
     4. Ruego a la Comisión diocesana designada para la preparación y seguimiento del Doctorado del Maestro Ávila, así como al Clero y fieles de la Ciudad de Baeza que anuncien y preparen debidamente este acto religioso de acción de gracias.
     Al tiempo que les invitamos de forma especial para este acto, deseo expresarles mi agradecimiento por su interés y dedicación tan eficaz a favor del cuidado programa de actos que se han venido desarrollando con ocasión de este Doctorado, además de los que seguirán al mismo, especialmente en la Ciudad de Baeza.
     Debo expresar también mi agradecimiento a las Asociaciones religiosas y Autoridades civiles de Baeza por su cercanía y colaboración en todos estos actos.
     Mi saludo agradecido en el Señor.
     + RAMÓN DEL HOYO LÓPEZ, OBISPO DE JAÉN

sábado, 13 de octubre de 2012

Crónica, Fotos y Homilia Doctorado de San Juan de Ávila, Roma Octubre 2012


   Del 6 al 8 del presente mes de octubre se han desarrollado en Roma los actos con motivo de la declaración de San Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia por Su Santidad Benedicto XVI. Un grupo de peregrinos de la Diócesis de Jaén, compuesto por el Obispo Diocesano, Mons. D. Ramón del Hoyo, 11 sacerdotes y 21 seglares, han participado en dichos actos.
     El sábado 6 de octubre, en la basílica de Santa María la Mayor y a partir de las 18 horas, tuvo lugar el canto de vísperas y una vigilia de oración preparatoria para la declaración del doctorado, en la que se leyeron algunos de los textos más significativos de San Juan de Ávila.
     El domingo 7, a partir de las 10 de la mañana y presidida por Su Santidad Benedicto XVI, se celebró en la Plaza de San Pedro del Vaticano la solemne Eucaristía en el transcurso de la cual San Juan de Ávila y Santa Hildegarda de Bingen fueron inscritos en el catálogo de los Doctores de la Iglesia. La misma celebración, en la que concelebró Mons. Del Hoyo, sirvió para abrir la XIII Asamblea General del Sínodo de los Obispos, dedicada al tema de la Nueva Evangelización.
      Finalmente, el lunes 8, en el Altar de la Cátedra de la Basílica Vaticana, el Presidente de la Conferencia Episcopal Española y Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, presidió la Eucaristía de acción de gracias por la declaración de San Juan de Ávila como nuevo Doctor de la Iglesia. En dicha Eucaristía concelebraron los más de 60 obispos españoles presentes en Roma, y asistieron los peregrinos provenientes de diversas partes de España.
     La Conferencia Episcopal Española, promotora de la declaración del doctorado, ha donado a la Diócesis de Jaén el tapiz de San Juan de Ávila que estuvo colgado en la fachada de la basílica vaticana en la celebración del domingo 7 de octubre, y en el que, además de la figura del nuevo Doctor, se puede contemplar en el fondo, como marco general, la torre de la Catedral de Baeza y la fuente de Santa María, como clara alusión al proyecto pedagógico más logrado de San Juan de Ávila: la Universidad de Baeza.
     Tras su envío a Jaén, el tapiz de la declaración del doctorado será ubicado en un templo de la ciudad de Baeza, dentro de una ceremonia que será anunciada previamente.

HOMILÍA DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI EN LA SANTA MISA PARA LA APERTURA DEL SÍNODO DE LOS OBISPOS Y PROCLAMACIÓN COMO DOCTORES DE LA IGLESIA DE SAN JUAN DE ÁVILA Y DE SANTA HILDEGARDA DE BINGEN --- para leer pulse aquí


FOTOS DE LA PEREGRINACIÓN DESDE JAÉN A ROMA 
PARA ASISTIR AL DOCTORADO